domingo, 22 de noviembre de 2009

Monumentos a nuestra estupidez...


La isla de Pascua, una legendaria historia de un pueblo que conoció una tierra rica, pródiga, hermosa y que iluminado por tanta fecundidad la agotó hasta dejarla vacía y que hasta entonces descubrió que necesitaba de ella y que invariablemente moriría, que el hombre se autodestruiría al destruir la tierra, lo descubrió muy tarde.
Cuentan que los habitantes de aquel pueblo tenían todo lo que querían para vivir en abundancia y que por ello empezaron a construir enormes monumentos de piedra en un derroche sorprendente de recursos en nombre de la estética, dicen que la tribu con el monumento más alto era la más importante y que cortaban árboles enormes para poder transportar los bloques de piedra y dicen que así, así precisamente, fue como se condenaron. La tierra fue saqueada por muchas generaciones para conseguir poder y belleza, hasta que la misma ya no pudo dar más. Ese fue el fin de los habitantes de Pascua, el agua y la comida se fueron y con ellas la paz, así fue como murió un pueblo entero, condenado por su desperdicio.
Ahhhh que historia tan triste y tan lejana, que bueno que nosotros sí cuidamos nuestro recursos, que bueno que los bosques de nuestra tierra no son talados en nombre de la estética, qué bueno que el agua es algo tan valioso que es inconcebible desperdiciarlo, qué bueno que nosotros todavía tenemos paz porque todo nos sobra ¿o no es así?
Los ciudadanos de Pascua contruyeron moais, enormes estatuas que al final sólo sirvieron para demostrar su gran estupidez, no será que estamos en camino de que nuestros edificios se conviertan en nuestros propios monumentos a la estupidez???

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"Cada hombre que se acerca más a si mismo, en alguna forma, se acerca mayormente a los demas."
Leo Buscaglia